El Kremlin de arena

IMG_0391La playa de Veracruz es una de las mejores playas de la provincia de Panamá y la más cercana a la capital. Kioscos, restaurantes y comercios reciben cada fin de semana a miles de panameños y extranjeros. Probablemente una de las últimas playas libres de la provincia. Ahí puedes llegar libremente a comerte un plato de patacones con pescado, a refrescarte con alguna bebida o simplemente a disfrutar de la playa. No sufres del tranque monstruoso que viven los que frecuentan playas más alejadas de la ciudad.

Al lado, tienes los hoteles Playa Bonita y Westin que han privatizado y extendido lo que fue “la playa de los grincos”, la playa de Kobee. También frecuentábamos aquella playa, solo teníamos que pagar unos reales. No recuerdo cuánto. Era una forma de impuesto para el mantenimiento de la playa. Lo que nos llamaba la atención era la malla para proteger a los bañistas d’eventuales tiburones. Eso nunca lo hemos tenido en Veracruz. Ahora es una playa privada con aceso solo por el hotel. Recordemos que en teoría, las playas no son privadas.

Allí está instalado, por un tiempo, el señor Alonso, artista de castillos de arena, quien con su hijo van por el mundo contruyendo castillos de arena que un día cualquiera se  llevará el mar devolviendo la arena a la playa.

Es la idea delIMG_0390 Kremlim, me dijo el señor Alonso en homenaje a la Marea Roja que va al mundial de Rusia por primera vez. Por eso la banderita panameña en tan exótica construcción.

El señor Alonso es un arquitecto sin título que jamás estudió arquitectura y que ama construir castillos de arena enseñando a sus hijos también a vivir de su arte y a no desear acumular bienes permanentes. La vida pasa como en un reloj de arena y a la tumba no nos llevamos nada.

Fue muy agradable conversar con el señor Alonso en medio de mi caminata mañanera de ese día. No duden en visitarlo. Siempre está ahí, dispuesto a conversar con la gente, de su concepción del mundo, de la vida y de sus castillitos de arena que estarán allí hasta que a alguno le moleste y entonces, la arena volverá a la playa y él seguirá su camino por el mundo.

 

Caminar es vivir

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Aceras en Casco Viejo

Soy caminadora. No es solo por gusto, también por necesidad. Caminar me limpia el cerebro, hace circular la sangre, elimina toxinas, multiplica anticuerpos, disuelve las frustraciones y da energía.

La desgracia más grande es vivir en un lugar donde tienes que pensarlo dos veces para salir a caminar un rato.

En Panamá, parece, se ha perdido la costumbre de caminar. ¿Desde cuándo? No lo sé. El clima, dicen. Parece que es nuevo.

Recuerdo a mi abuela caminando por la playa desde Kobee donde trabajaba para familias gringas hasta su casa en Veracruz. No hace tanto, mi madre que ya va rondando los 90 hacía su circuito de las Iglesias del Casco Viejo y las chiquillas de 20 años menos

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Santa Ana y sus árboles hermosos de siempre.

que ella no le seguían el paso. ¡Esa señora sí que camina!

Ahora ya, de tanta insistencia de quienes queremos cuidarla, se siente menos segura y procura salir en compañía cuando sale a pie desde su casa en Veracruz. Sí. Tenemos la mala suerte de vivir en Veracruz en la casa que fue de mi abuela. En esa calle Central que es como si fuera la Vía España pero sin aceras. Aquí pasan los buses piratas o no. Grandes y chicos a velocidades impresionantes rozando al peatón que tiene que arriesgarse por la calzada. Es una calle recta, no hay obstáculo a las velocidades de los autos.
¿Aceras? ¿Veredas? Hace tiempo que desaparecieron. El MOP a través de los años cada vez que ha reasfaltado la calzada para que los automovilistas tengan su “confort” sin huecos, le ha ido subiendo el nivel. Lo que antaño fue una vereda, acera peatonal,

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Veracruz. Hermosa calzada central para los carros. Nada para los peatones.

relativamente cómoda, es un foso irregular que se encharca con las lluvias. Lugar de estacionamiento de autos más que protección para el peatón. Allí donde se tiran desperdicios que quedan sin recoger.  Algunos vecinos han hecho caminitos o entradas a sus casas, limpian un poco, muchos no.

Entonces, salir a caminar para relajarse cuesta.
Cuando éramos niños, salíamos a caminar bien bañaditos después de cena, cuando ya iba anocheciendo, con la fresca. En tiempos sin alumbrado eléctrico, cenábamos temprano y la abuela llevaba siempre una linterna. Recuerdo también una lámpara de marino que no se apagaba con la brisa.
Hoy, tenemos buen alumbrado eléctrico, sin embargo, salir a caminar es toda una aventura. No solo por la “inseguridad” porque hay que competir, disputar espacio a busitos, busotes, taxis y carros particulares que en la calle Central circulan sin parar hasta la medianoche, sino tambien porque estamos, parece, en “área roja”. Ya la gente no sale por el puro gusto de salir a echar un paseo. Mejor  encerrarse en su casa. No arriesgarse afuera. Hay mucho maleante, el otro día le robaron a Fulanita que iba para su trabajo y a Mengano se le metieron en su casa y se llevaron… etc., y la policía no hace nada… Entonces, mejor no arriesgarse. Quedarse encerrada mirando series gringas o cualquier “Esto es guerra” o por el estilo.
– ¿Cómo? (exclamación de susto) ¿¡Le diste la vuelta al pueblo?!! ¿¡De noche?!
– Bueno, la vuelta completa no. Fui hasta la Iglesia, luego hasta la escuela ahí la calle que va hacia calle cuarta y tercera… llena de huecos pero tranquilísima, sin tráfico, con una brisa que no detienen ni muros ni casas apiñadas… una delicia. La brisa de Cabra, la que siempre nos refrescaba por la noche pero que ahora con las construcciones y las murallas para protegerse de intrusos ya no nos llega… o muy poca.
En una esquina de calle cuarta vi un local de capacitación técnica “cristiana”. Desde luego, con el nombre de nuestro Honorable Representante en la fachada.
Fui hasta la entrada del pueblo – entrada antigua, pues ahora el pueblo empieza en las áreas revertidas –  pasando por el cuartel de la policía que sigue siendo el de siempre, no me da la impresión que haya cambiado desde los años 50. Esa calle   ha sido históricamente ignorada por el MOP – no es la única, pero ésa, en pleno “centro”, no debería. Es como si hubiera sufrido un bombardeo. Ahora tienen ahí un cierre para que no pasen carros. Supongo que es por “seguridad” del cuartel ya que el bloqueo se encuentra a ese nivel.  En la misma calle está la junta comunal de Veracruz sede de nuestro H.R. que acaba de “saltar”. No entendí muy bien por qué ni para qué. Cosa extraña, “La flor de Veracruz”, la cantina “histórica” del lugar estaba cerrada. ¿Mucha competencia en el pueblo? Noto un nuevo Restaurante abierto las 24 horas y otro bar pub con aires de modernidad en mi misma calle. La modernidad no los llevó a prever la isolación acústica para no molestar a los vecinos. Todo lo contrario. Estoy esperando con temor la celebración del día de las madres.
Una delicia de paseo. La gente es amable y saluda al cruzarse con uno. Como antes. Uno que otro en las esquinas, observan a esta mujer rara que va andando sola con paso rápido y no con la lentitud habitual. A las 9 de la noche, con el fresco de la brisa, se puede correr o hacer el deporte que uno quiera. La bicicleta no. La falta de hombros hacen el ejercicio realmente acrobático. Algunos chiquillos juegan con sus bicis en calle adyacentes llenas de huecos.
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Ahora, al caminar, no te encuentras con los “patacones” monstruosos que se acumulaban en  años pasados. Ya mi madre no vive – por ahora – con el afán del carro de la basura, que si viene, que si no viene, que normalmente habían dicho que venía hoy pero no vino y hay que volver a meter la basura porque si no, los perros rompen las bolsas y riegan todo. Ahora los carros – buenos carros, modernos – vienen todos los días y los desechos domésticos son recogidos regularmente. Al menos en nuestro sector. Uno de mis hermanos a veces le trae su basura a mamá pues a su sector sucede que no lleguen. Está también la casa abandonada, ahora en ruinas a una cuadra de aquí que al parecer se ha convertido en muladar y refugio de ratas y gente de malas costumbres. Parece que ahí no llega la sanidad.
Hoy está nublado y mamá quiso ir caminando hasta la casa de uno de mis hermanos en el área revertida. ¿Imprudencia? No. Reivindicación de un derecho: caminar mientras le sea posible. Y ella sabe que en eso, yo la apoyo.
El comportamiento de los automovilistas fue correcto en general a pesar de que les ocupábamos su espacio: la calzada para los carros…

ÉCLIPSE SOLAR

Hoy, hay un eclipse total del sol. La luna se le va a poner por delante y no lo dejará iluminarnos como se debe. Tengo entendido de que será visible por la tarde, en América del Norte.

También se verá en Finisterre, al extremo oeste de Francia. Nosotros estamos al este, no creo que veamos nada.

El 20 de marzo de 2015 hubo un fenómeno similar, visible en nuestra región. No llegó a ser un eclipse total pero a pesar de ser un eclipse parcial fue bastante espectacular. Fue todo un acontecimiento.

Observatorio Astronómico de Besançon

Mi nieto acababa de cumplir 10 años y me preguntó si yo podía acompañar a su clase pues el maestro buscaba padres de familia que lo acompañaran para llevar al grupo al Observatorio Astronómico en el Campus universitario. Los padres que trabajan en general no tienen esa posibilidad pero las abuelas jubiladas o con algo de libertad sí lo pueden hacer.

El día 20 temprano me presenté en la escuela. Éramos un grupo de 8 acudientes voluntarios para asistir al maestro en aquella aventura. Me alegró ver que el maestro había preparado a sus alumnos con mucha seriedad. Las consignas de seguridad para proteger la vista eran insistentes y repetidas hasta la saciedad. No mirar al sol de frente que te quemas los ojos.

El observatorio no queda lejos de la escuela primaria del barrio. No era difícil ir a pie. Era una caminata de una media hora. Recuerdo que el eclipse debía estar en su apogeo hacia las 11 a.m. así que teníamos que estar en el sitio una buena hora antes. Es en este trayecto que los adultos voluntarios ayudábamos a garantizar la seguridad de los chicos. Cruzamos el Campus y llegamos al Observatorio repleto de gente de todas las edades, jóvenes estudiantes, adultos mayores, niños de primaria. Algunos había llevado sus propios telescopios, los astrónomos del observatorio habían instalado varios telescopios móviles en el inmenso jardín. Los telescopios permitían observar el movimiento de los astros de forma indirecta. No se miraba al sol sino que se miraba una imagen reflejada en una pantalla del telescopio.  Pero con tanta gente, para mirar en uno de esos telescopios la fila era larga así que para la tarea que debían hacer los niños no servía.

El maestro lo tenía todo previsto. Tenía gafas para todos. También les había enseñado a sus estudiantes ciertos trucos por si acaso faltaban gafas. Jamás se me hubiera ocurrido Algunos de los chicos habían llevado ustensilios de cocina como coladeras de esas que se usan para colar macarrones, cucharones de colar como los de mi abuela para las frituras… también máscaras de carton perforadas con un compás. Todo eso venía de la maleta pedagógica que el MEDUCA francés había facilitado a los maestros. Todos estuvieron listos a tiempo para su primera experiencia de observación astronómica en vivo y en directo.

La misión consistía en observar cada 15 minutos en qué posición se encontraba la luna con relación al sol y dibujar la imagen lo más fielmente posible. En grupitos de 3 observaban y dibujaban en su ficha los movimientos de los astros, indicando la hora exacta en que se había hecho la observación. Era como un juego y al mismo tiempo estaban haciendo algo con mucha seriedad.

A medida que la luna iba cubriendo el sol, el aire se iba haciendo más frío alrededor nuestro. Estábamos en primavera, con un día hermoso y de pronto sentimos que nos quitaban el calor del sol. No duró mucho esa sensación pero fue suficiente para imaginar lo que sería vivir sin el astro que nos da la vida.

Fue una mañana emocionante para los chicos. Aprendiendo y experimentando. Yo también aprendí muchas cosas y fue una pena que no me admitieran en la clase para seguir aprendiendo del sol y la luna, de planetas y de estrellas.

Espero que el eclipse total de ahora haya sido una experiencia extraordinaria para quienes tuvieron la posibilidad de verlo. Que haya sido una oportunidad educativa en mi Panamá que tanto necesita innovación en los aprendizajes. A nosotros nos quedan estas imágenes.

Las brujas rústicas

El problema de algunas brujas es que son tan rústicas que ni siquiera son capaces de darse cuenta de lo brujas que son. No voy a decir que no haya brujas hermosas como las imaginara el gran poeta José Agustín Goytisolo. También hay brujas inteligentes, astutas. Esas que te embrujan con su poder de seducción tanto por su belleza interior como exterior.

Pero también hay brujas rústicas – que a veces son hermosas – de esas que hacen daño y que disfrutan haciendo daño a otro con tal de sacar ellas un pinche beneficio. Así es la bruja de mi cuento. Un cuento que no es un cuento porque hubo que librar batalla para sacar a una criaturita inocente de sus garras.

Esta bruja rústica salió un día de Chiriquí, según cuentan los viejos que la conocían, era una chiquilla muy adelantadita en cosas de la carne. No sabemos cómo fue ni qué pasó pero en pocos años tuvo tres hijos con una muchacho que se dejó embrujar. Cosas que pasan. Nada grave. Hasta parecía muy positivo pues parecía estabilizarse en una relación. Pero era una bruja rústica. Era una bruja inestable. ¡Tres muchachos varones, eso es mucho! ¡Hay que cambiar de vida! Vio en la tele que por las Europas se vivía mejor. Algunas amigas o conocidas se habían ido de empleadas domésticas o en otras actividades “lucrativas” que les permitía enviar dineros – en euros, por favor! – a la familia quedada por allá por el pueblo.

— ¡Aquí no hay nada! – dijo la bruja rústica. Tengo que salir de este hueco a ganar dineros por el mundo.

Para las brujas rústicas el dinero es más importante que todo. Con eso se logra todo. Se compra todo.

Así, un día, la bruja rústica, ya un poco ajadita por sus tres partos pero aún de buen ver – es que no era fea y aún le queda algo de esa hermosura – hizo sus maletas y se largó para España.

¿Con qué plata y qué dinero? Con cascarita de huevo.

Las brujas rústicas siempre encuentran pretextos para todo. Siempre tienen buenas razones y su generosidad es inmensa. ¿Emigrar de Panamá hacia Europa? – ¡Eso está lejos! – dijeron algunos, sin comprender. La Bruja rústica contestó que debía ganar dinero para ofrecer un mejor futuro a sus hijos. Y empleada doméstica en Europa tiene más caché que empleada doméstica en Panamá. Desde cierto punto de vista  no le faltaba razón.

– ¿Y tus hijos? – le dijo otro. – ¿Cómo puedes abandonarlos? El más chiquito tiene solo cinco años y el mayor está adolescente. Ellos te necesitan.

-Ahí está el papa. ¡Que él se encargue! – decretó la bruja y se montó en su avión porque era una bruja moderna sin escoba.

Pasaron los años, los chicos fueron creciendo como podían porque así es la naturaleza. Árboles sin la hortelana que les pusiera la estaca y los podara de vez en cuando. Un papá jardinero de niños que hacía lo que podía en cuanto a educación.

La bruja por las Europas se había casado y descasado dos o tres veces. No se sabe muy bien. Ahora estaba en Francia con su último casamiento. Un español embrujado que de vez en cuando se emputaba cuando las brujerías lo sacaban de quicio. A la bruja se le metió en la cabeza que Francia era la gran oportunidad para sus hijos. Y qué lindo sería que el segundo, aquél que había dejado de doce años y que prontito había abandonado la escuela, se viniera con su pareja – que estaba embarazada – a dar a luz a Francia. ¡Así la nieta sería francesa y eso les facilitaría la instalación en el país!  Llegar a ser ciudadano europeo, como ella, ahora. ¡Lo máximo! El chico era un Nini. Para él allá o acá daba igual.Pero esa nuera tan malagradecida se negó. Su niña nacería en Panamá. Para ser más precisos, en aquella República de Chiriquí, orgullosa y altiva. ¿Esa muchacha que se creía? ¿Que la bruja iba a desistir en su proyecto de que sus hijos y su nieta fueran “europeos”?

– ¡Vas a ver lo que es bueno! – se dijo la bruja para sus adentros. – ¡Esa chiquilla no sabe quién soy yo!

Nació Elise, una niña hermosa y alegre como los panameños saben hacer. Pasaron los meses. Tres años pasaron y la pareja naufragaba. El padre de 22 años, aún en su adolescencia mental era el “NiNi” clásico que conocemos en Panamá y que en otros lados llaman de otra manera. El chico ni estudiaba, ni trabajaba. Vivía de sus “rentas”. Lo que le enviara mamá europea y lo que le diera papá con quien vivía. La pareja se iba al traste. Malo para los proyectos de la Bruja de buenas intenciones. Elise ya tenía más de dos años y aún no la había visto más que en fotos.

Usó de todas sus artes de persuación – de manipulación. Las brujas saben ser suaves y persuasivas cuando quieren sobre todo con jóvenes sin experiencia de la vida. La mamá de Elise aún no había cumplido los 22 años – y logró convercerlos de que vinieran a visitarla a Francia, para conocer, visitar, que aprendieran francés que eso puede servir y si les gustaba, entonces hacer lo necesario para instalarse acá y tener la residencia y hasta la nacionalidad. Y que además, a lo mejor, las cosas se arreglaban con este viaje para la parejita que estaba a punto de colapsar. Aceptaron la oferta. La Bruja corría con todos los gastos. También el padre del NiNi participó, deseoso que estaba de mandarlo lejos.

Así llegó la parejita a Europa. La bruja había afilado sus garras.

-¡Esa linda nieta es para mí! Mi sueño… ¡Una niña mujer! Linda, sonriente…

Elise

Je ne comprends pas ce qui se passe. Où elle est maman ? Elle n’est plus là. La dernière fois, c’est mon oncle qui m’a attrapé et cette grand-mère que je ne connaissais pas avant qui m’ont mis dans la voiture. Elle a crié. Elle pleurait. Je ne elise2016-11-10-photo-00000032pouvais pas la consoler. Après, c’était terrible ! Je ne voulais pas entendre. Et maintenant, maman n’est plus là.  Où qu’elle est maman ? Elle est peut-être perdue ? Est-ce qu’elle est partie sans moi chez-nous, là bas, dans la belle maison de mamie Margarita ?

Je voudrais vraiment voir ma maman !  Comment va-t-elle faire pour nous retrouver ? Papa lui a peut-être dit que nous allions déménager ? Ça fait longtemps maintenant ! Elle m’a peut-être oubliée… Je veux maman mais je suis trop petite pour aller la chercher.

Pourtant, tout avait bien commencé. Nous allons faire un beau voyage, a dit maman. Nous allons rendre visite à la grand-mère Elisabeth en France. C’est loin mais c’est beau la France ! Papa était tout content. Tu penses ! Ça faisait très longtemps que sa maman a lui était partie loin, très loin et maintenant, elle nous invitait tous les trois à venir la rejoindre pour quelque temps. Peut-être que ce voyage ferait du bien à papa et maman qui se disputaient tout le temps. Peut-être qu’on pourrait tous toujours rester ensemble. J’étais quand même triste de quitter mamie Margarita. Mais on allait se promener. On allait prendre la voiture et après un avion. Il était grand, cet avion ! Et ça a duré longtemps sans pouvoir sortir. J’aime me promener en voiture et l’avion c’est bien aussi.

Et puis, j’ai eu un peu mal aux oreilles et enfin maman a dit : “Ça y est, mon bébé, on va sortir”. J’étais très fatiguée. Je voulais mon lit chez nous ou chez mamie Margarita, dans ma jolie chambre.

La dame qui nous attendait voulait m’embrasser. Je ne l’avais jamais vue. On m’a dit que c’était la abuela Elisabeth.  Nous sommes allés chez-elle.

Un jour, il y a eu beaucoup de bruit. Les adultes parlaient très fort. La grand-mère Elisabeth et papa avaient bu. Pas maman. Elle est partie dans la chambre avec moi. Depuis rien n’allait plus. Maman a dit qu’elle voulait rentrer chez-nous. Moi, je veux rester avec maman.

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2 septembre. Que vais-je faire ? Me voilà à la rue sans ma fille. Je me suis défendue comme j’ai pu, j’ai frappé, j’ai crié, j’ai griffé… mais ils étaient trois contre moi seule. Ils ont pris Elise et je n’ai rien pu faire. J’irai me plaindre à la police – ai-je réussi à crier quand ils s’éloignaient en voiture.

Ne pas parler la langue du pays, quel handicap ! Je suis allée à la police, ils sont arrivés aussi, je pense qu’ils ont eu peur. Les policiers n’ont rien voulu savoir. Des étrangers qui ne parlent pas la langue… et puis quoi encore ! Le Panama ? Pff ! Si maintenant il faut s’occuper de gens qui viennent de pays qu’on ne sait même pas qu’ils existent ! Allez ouste ! Bon, d’accord ! La petite veut aller avec sa maman, elle reste avec sa maman aujourd’hui et demain son père revient la garder. Un jour l’un et un jour l’autre. Et attention ! Celui qui ne respecte pas cette décision il aura affaire à nous !

Le lendemain, il est revenu reprendre “son tour” de garde avec Élise. J’y ai cru. J’ai quitté l’appartement et me suis réfugiée chez des amies rencontrés lors de promenades au parc. Je ne saurai jamais assez remercier ces femmes, rencontrées par hasard au parc avec Elise. Des mexicaines de Belfort, avec des enfants jeunes comme mon Élise.

Quand je suis revenue, il n’y avait plus personne. Le propriétaire m’a dit que le bail avait été résilié. Je sais où ils sont ! Chez-elle ! Chez Elisabeth, à Croix. C’est un village perdu à la frontière suisse, je ne sais pas comment y aller par moi-même. J’y suis déjà allée mais toujours en voiture et c’est toujours Elisabeth qui conduisait. Aucun point de repère sauf google map.

3 septembre. Septembre noir.

Je retourne au Commissariat.

Rien à faire ! Ce n’est pas leur problème, ils ne peuvent rien faire, voilà, voilà… Non, rien !

Je suis seule. Je n’ai pas de ressources. J’appelle maman. Je raconte. Elle est effondrée. Elle a tellement essayé de me dissuader de faire ce voyage ! Elle savait.

– Bon, ma fille, tu tiens bon, je t’envoie de l’argent pour survivre, mais tu retrouves ta fille !

Pauvre maman ! Elle a toujours tout fait pour moi, sa poupée, sa fille unique ! Et moi, je perds ma fille à Belfort ! Une petite ville à l’autre bout du monde !

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Si tu voyais maman comme elle est jolie mon école ! Elle est petite et il faut aller en voiture ou en car parce que ce n’est pas dans le même village de grand-mère Elisabeth. C’est dans un autre village. Tu sais maman, je t’explique : dans l’école du village d’Élisabeth l’école est trop petite, alors il n’y a que les grands de 10 et 12 ans, dans d’autres villages, je ne plus comment, il y a les 5 -6 ans, les 7 – 9 ans et ici, c’est nous, les petits de 3 et 4 ans avec la maîtresse qui est vraiment gentille. Il y a aussi une autre dame qui nous aide quand on doit aller faire pipi mais aussi pour dessiner. J’apprends à parler avec les autres. J’apprends de nouveaux mots. Je dessine, j’écris, je joue avec les copains et les copines. Je suis contente à l’école! J’oublie que tu n’es pas là. Tu viendras peut-être me chercher aujourd’hui? Mes mots pour toi, je vais les oublier ? Je ne sais plus. Il faut que tu reviennes vite, maman ! J’aime bien l’école, elle est claire et la maîtresse est vraiment gentille mais la maison de grand-mère est triste sans toi. Quand je reviens de l’école je pense que je vais te trouver mais tu n’es toujours pas là.

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Perdue. Je ne comprends rien. Je suis allée partout. On m’a dit d’aller à la Préfecture. Ils ont pris une mesure d’interdiction de sortie du territoire pour le père de mon enfant, mais ça n’est que temporaire. Et maintenant comment je fais pour retrouver mon Elise ? Quelqu’un m’a dit d’aller dans un bureau, il était question de droit, de conseil… Une dame très aimable m’a donné des documents et j’ai compris que je devais aller à la police avec ça. J’y suis allée, j’y ai donné mes papiers, mais il ne s’est rien passé. Ce n’était pas ça qu’il fallait faire. Perdue. Perdue et sans ma fille.

Novembre arrive et j’en suis au même point. Tante Ana m’appelle depuis le Panama, elle est avec une dame qui habite en France depuis longtemps. Je suis tellement affolée que j’arrive à peine à mettre en ordre mes idées pour expliquer ce qui m’arrive et raconter les démarches infructueuses faites jusque là. Ça paraît une histoire de fous. J’espère ne pas devenir folle, moi!

D’accord, a-t-elle dit, nous allons reprendre les choses dans l’ordre. La première chose à faire est de porter plainte pour enlèvement d’enfant… Ça marchera ou ça ne marchera pas, mais il faut faire quelque chose… Ce sera sûrement long mais ça suffit de se cogner contre les murs dans une chambre noire et sans issue.

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Ils sont bien surpris. Ils ont cru que j’allais me laisser abattre, renoncer à ma fille… Les voilà bien étonnés d’être convoqués pour audition à la gendarmerie. Ordre du Procureur. Ma plainte a été reçue et accueillie favorablement. J’ai été appelée à raconter les faits et nous venons d’apprendre que lui aussi, a été entendu par les gendarmes. Il a dû être bien surpris. Il ne s’attendait pas à me voir encore. Il a cru que je serais faible, que je n’aurais personne sur qui compter. Il s’est lourdement trompé. On verra ce qu’on verra. Je ne partirai pas d’ici sans ma fille… Il a des droits, d’accord, mais moi aussi.

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On s’est couchés tard. Je ne voulais pas dormir ! Je n’aime pas dormir quand maman n’est pas là. Je suis fatiguée. Papa et grand-mère ont dit qu’il fallait y aller. Elle m’a mis ma belle robe de princesse et les petites chaussures de princesse. Je ne veux pas marcher dans la rue. Il fait trop froid et j’ai mal aux pieds.

Nous arrivons dans un lieu que je ne connais pas. Qu’est-ce que je vois ? C’est maman ! Elle img_5527est là ! Je veux descendre. Papa me pose à terre. Je cours vers maman. Elle me serre dans ses bras, tout contre elle. J’entends à nouveau sa voix qui me dit qu’elle m’aime. Je suis contente. Maman est là ! On entre dans un bureau avec des dames. Papa a l’air triste mais je suis contente de voir ma maman. Après, il m’a fait un bisou, il a dit au revoir et il est parti. Au revoir papa ! Nous, on est restées encore avec les dames.

On sort. Tiens ! Bizarre ! on va dans une voiture qui n’est pas celle de grand-mère Elisabeth. C’est une dame que je ne connais pas qui conduit. Il y a un siège pour moi mais pas comme dans la voiture de grand-mère. Mais maman est avec moi ! On rigole toutes les deux sans s’arrêter et la voiture file sur l’autoroute. L’auto s’arrête enfin. C’est une nouvelle maison. Un grand monsieur attend devant la porte. C’est peut-être Papa Noël, je trouve qu’il lui ressemble. Oui, je crois que c’est lui. C’est papa Noël. Dans son atelier il a plein de joujous… Et la dame de la voiture c’est Mamie Noël. Et je suis avec maman… Mais… où est-ce qu’ils sont les enfants ? Comment ?! Ils sont pas là ? Il faut aller les chercher ! On va au parc ?

Novembre

Ce matin, j’ai entendu pour la première fois depuis longtemps, un vol de perroquets. En fait c’est des petites perruches vertes qui migrent je ne sais où pendant la bonne saison plus au nord ou plus au sud et reviennent lorsque la saison sèche approche. Elles savent que la saison des fruits va démarrer de plus belle.

Je viens en vacances au Panama depuis plusieurs années en cette saison et je ne les avais pas vus depuis si longtemps que je pensais qu’ils ne revenaient plus. Le changement climatique, la pollution, la destruction de l’habitat – les paresseux en savent quelque chose – me faisaient penser qu’ils ne revenaient plus. Mais c’est moi qui n’était pas là au bon moment. Le revoilà, ici, si près de la grande ville, ce vol de perroquets qui annonce – encore et toujours – la fin de la période scolaire et l’approche des grandes vacances pour tous les écoliers d’ici. Autrefois, du temps de ma vie au Panama, l’arrivée de ces oiseaux migrateurs, par milliers, me remplissait de joie.

La chaleur est intense et l’humidité accablante mais je commence à sentir cette brise qui vient du nord et qui semble essuyer l’atmosphère. J’ai entendu ce vol d’oiseaux qui me mettaient en joie lorsque j’étais enfant. Depuis ce matin je les entend discuter dans les arbres. Ils ont toujours quelque chose à se dire. Leur bavardage dit que l’humidité s’en ira petit à petit que l’air du Groënland descendra vers nous. Rêvons un peu.

Durant deux jours il n’a pas plu. Aujourd’hui, le temps est à l’orage. C’est normal, nous sommes à peine en novembre et la saison sèche ne doit commencer qu’en janvier. Fin décembre au plus tôt. Pas besoin qu’elle s’avance de trop ni qu’elle se prolonge au delà du raisonnable. Il fait chaud. Surtout dans la cuisine de ma mère malgré les ventilos. J’ai l’impression d’être dans un sauna. Une piscine ! Mon royaume pour une piscine ! Mais je n’ai pas de royaume, sauf dans ma tête. Il ne pleuvra pas. Le défilé du 10 novembre aura lieu sans encombre.

La plage n’est pas loin. C’est le Pacifique, au bord de la Baie de Panama. La maison familiale se trouve à 100 mètres du bord de mer mais la végétation, les constructions autour ne permettent pas de l’apercevoir comme autrefois. Les clôtures et les murs de séparation entre les parcelles se sont multipliés depuis que ce n’est plus un petit village mais une sorte de banlieue de la ville. Les constructions aussi car les enfants et même les petits enfants ont construit leur maison sur la parcelle que les aïeux ont obtenue il y a quelques décennies.

Défilé du 3 novembre - Veracruz

Défilé du 3 novembre – Veracruz

Novembre, “mes de la patria”. Mois de la Patrie. Nous sommes l’un des plus petits pays de la région mais nous avons un mois de fête nationale. Les enfants ont du mal de suivre et bien des adultes aussi. Nous célébrons la fête nationale du 3 au 28 novembre avec quelques jours travaillés durant le mois

Dans l’ordre chronologique il faut commencer par la date d’aujourd’hui 10 novembre car c’est le jour du premier cri d’indépendance au Panama en 1821. Selon la légende, dans une province reculée, une dame, prénommée Rufina, aurait lancé le mouvement d’indépendance par cette première manifestation de désir d’émancipation de l’Espagne. Le mouvement aboutit à la déclaration d’indépendance le 28 novembre 1821. Sans guerre, sans violence, profitant de la faiblesse de l’autorité et des armées du royaume, trop occupées à guerroyer ailleurs que sur l’Isthme, zone toujours assez pacifique.

sam_0084C’était le point culminant d’une crise politique en Espagne, déclenchée par l’invasion française conduite par Napoléon 1er, entre 1808 et 1814. Cette crise morale, politique et militaire a des conséquences directes sur la mainmise que l’Espagne avait sur tout son Empire en Amérique et l’autorité royale s’affaiblit ce qui favorise le déclenchement des insurrections menées par les criollos, descendants d’espagnols en Amérique, propriétaires de la terre et du commerce. Dès 1808, les colonies de l’Empire commencent à exprimer leur désir d’autonomie par rapport au pouvoir royal espagnol. Les conflits armés insurrectionnels se développent tout au long du continent hispano-américain jusqu’à la décennie de 1820 où la plupart des pays prennent leur autonomie. Le pouvoir espagnol pouvait difficilement mener une guerre d’indépendance sur son propre territoire contre les armées napoléoniennes et, en même temps, conserver la mainmise sur les territoires d’outre-mer. Parmi les derniers à déclarer leur indépendance se trouvent les pays d’Amérique Centrale dont le Panama en 1821. Cuba et Puerto Rico resteront dans le sillage espagnol jusqu’à la fin du siècle.

sam_0086Les panaméens, qui n’avaient pas connu comme d’autres les guerres sur leur territoire et ne se sentaient pas assez forts ni armés pour se défendre contre un possible retour des troupes espagnoles et ont profité de l’union promue par le Libertador Simon Bolivar, militairement forte, pour s’allier volontairement à la Grande Colombie, conformée déjà par les territoires libérés dans le sud par Bolivar. Les mésententes politiques surgissent rapidement et peu à peu, les autres territoires, correspondant à ceux du Vénézuela et de l’Equateur actuels, se séparent. Le Panama, qui comptait sur la force militaire de sam_0088ses alliés du sud a compris que la force des armées colombiennes n’avait pas que des avantages. Il était, de fait, un département colombien, le Département de l’Isthme. Département avec lequel, la capitale, Bogota, avait, les plus grandes difficultés de communication si bien que le bonheur de développement qu’espéraient les panaméens se réduisait à un oubli permanent de la part du gouvernement central. La Colombie ne comptait pas, cependant, perdre ce territoire si facilement.

Après plusieurs péripéties, l’intérêt porté par de grandes puissances comme les Etats-Unis et la France, encourage les panaméens, aidés par les Etats-Unis à se séparer de la Colombie. C’était en 1903, le 3 novembre. Cette date est célébrée avec beaucoup de ferveur dans les moindres recoins de la République car elle marque le début d’une vie républicaine et indépendante. Cela, malgré la prise en main d’une partie du territoire par un état étranger… mais c’est encore une autre histoire.sam_0104

Dans la nuit du 3 au 4 novembre, les dames patriotes ont fini de coudre, à la hâte, le drapeau. Ainsi, le 4 novembre est le jour des symboles de la patrie : le drapeau, l’hymne, les armes. C’est aussi célébré avec des défilés et des fanfares. Le 5 c’est la province de Colon au Nord qui a vu le départ des troupes colombiennes avec soulagement… Trois jours de célébrations…

Ainsi, les amis, si vous venez nous rendre visite en novembre, ne vous étonnez pas. Comme, officiellement, nous n’avons pas d’armée, nous multiplions les défilés militaires-dansants durant ces fêtes de la Patrie qui se déroulent tout au long du mois de novembre. Les panaméens ne ratent pas l’occasion pour faire la fête avec les amis et la famille. Et si vous êtes du genre grincheux comme moi – est-ce l’âge? – ne venez pas en novembre. Si vous êtes curieux et désireux de dépaysement, de fête, de bruit, – beaucoup de bruit – de musiques diverses, n’hésitez pas à venir partager la ferveur et la joie de ces fêtes de novembre.

Mi Panamá

Este año, por primera vez en muchos años, he venido en otro plan. No de paseo y familia. No de turismo y fiesta. Vine a vivir la experiencia de tantos panameños que día a día  viven la necesidad de tener que llegar a la hora a cualquier sitio, al trabajo, a la escuela, a la universidad… Viviendo por unas semanas lo mal que lo pasan todo el año, cualquiera que sea su modo de transporte, cualquiera que sea su profesión o estatus social.

En mi última visita en octubre del año pasado, vine con la intención de no añadir un carro más al colapso de esta ciudad. Aguanté dos semanas antes de alquilar un auto que al menos me daba algo de autonomía y cierto nivel de tranquilidad porque sé que no soy mala conductora. El servicio de transporte – fatal, en todos los sentidos de la palabra – acabó con mis buenos propósitos. Este año, ya llevo tres semanas viviendo la vida de terror de tantos panameños.

Aceras de mi ciudad. Avenida Manuel Espinosa B.

Aceras de mi ciudad. Avenida Manuel Espinosa B.

Camino todo lo que puedo en la Ciudad de Panamá y, como todo el que trabaja, camino siempre por los mismos lugares, mismo trayecto: de la estación del Carmen, hasta el Campus Universitario, desde la terminal hasta el Domo. Una vez cogí el MetroBus desde la terminal de transportes para ir al domo. De terror. Montaña rusa a toda máquina.  Desde entonces, voy a pie. No es que sea el paseo más agradable de la bolita del mundo amén, con las aceras estrechas y bombardeadas, el tráfico insensato de un lado, el monte que no cortan del otro, el sol, la lluvia, más el cargamento que siempre llevo para mis estudiantes, pero lo prefiero al sufrimiento de esos conductores de autobuses que no respetan a sus pasajeros ni a nada. Esa inmensa rotonda que toman para llegar de la terminal al domo, dando vueltas como en un juego mecánico, es un contrasentido imbécil pero creo que les divierte convertir el trayecto en montaña rusa.

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Cables, cables, cables…

Aún no he tenido la suerte de ver las mejoras que el Alcalde Blandón nos tiene prometidas. Sé que es obra de Romanos pero tengo la impresión de que los estudiantes de la Universidad de Panamá serán los últimos en beneficiarse de una ciudad accesible a todos, una ciudad amigable, caminable. No se ha previsto que un muchacho con alguna dificultad a desplazarse que sea en silla de ruedas o con muletas, pueda ir a esa universidad. Pienso mucho en eso mientras camino. El hotel Crowne Plaza tiene un gran espacio para recibir a sus clientes, a los transeúntes nos queda apenas donde poner un pie delante del otro, sobre todo si hay que cruzarse con otro. Y todos los postes con los cables guindando que hasta yo que solo mido un metro cincuenta tengo que esquivarlos. Mucha gente joven transita por ahí y no hay espacio.

Bus en marcha con toda la tembladera.

Bus en marcha con toda la tembladera.

Para suerte mía, mamá vive en Veracruz. Allí tenemos muchos recuerdos de infancia. En Veracruz hoy quedan algo así como tres o cuatro buses de esos antiguos, tipo Diablo Rojo. Una maravilla histórica; cada vez que puedo me monto en uno de esos. Motor de otro tiempo. Lo peor que nos puede pasar es que se quede en el camino. En algunas subidas, a veces da la impresion de que tendremos que bajarnos y empujar. Alguno, muy coqueto y bien arregladito por dentro, otros tienen los asientos destruídos. En comparación con piratas y corsarios con patente, van como tortuga. Pero ¡qué feliz me siento! Es como volver a la adolescencia. Estos van lento porque van lento y no echan carrera con nadie. De noche, se quedan en la piquera. No hay esperanza de conseguirlos después de las 6 p.m. Aún no entiendo por qué. Pero pocas veces me tocan. Sólo los sábados, con algo de suerte, cuando me voy muy temprano antes de las 7 de la mañana. Son los únicos que tienen derecho a entrar a Howard alias Ciudad Pacífico. Transportan a muchos trabajadores para quienes es la única forma de llegar a sus centros de trabajo en el sector. Numerosos son los que se bajan a la salida de Howard y se van, no sé hacia donde, por la Panamericana.

Esos buses, que me cuesta llamar “Diablos Rojos”, son la única forma de cruzar la nueva quintafullsizerender frontera. La cerca que los gringos no nos habían puesto en sus tiempos, está allí ahora. Corriendo desde Veracruz hasta Playa Bonita y más allá. Prohibido el paso. Por el lado de la playa otra cerca apareció. Humedales en peligro.

Hasta ahora, solo los buses viejos, Diablos Rojos y un par de conductores de Coaster pasan la prueba. Todos los demás me hacen pensar que nunca volveré a ver a mis nietos. Por la noche solo hay busitos que van y vienen a toda velocidad cometiendo imprudencias para volver pronto y llenarse de pasajeros que no tienen otra alternativa… y volver a dispararse por esas carreteras.  Soy valiente pero no temeraria.

Jamás he visto un agente que los pare por exceso de velocidad. Tienen la suspensión hecha leña. Los pasajeros se agarran como pueden en las curvas que cogen a toda velocidad. ¿Hasta cuántos es el límite de muertos? ¿Hasta cuánto es el nivel de lo intolerable?